LO EXTRAÑO DE LO FAMILIAR: TIERRA EN LA LENGUA ★★★ 1/2

Porque cuando uno quiere, mata!

-Silvio

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Hace unos días llegó a las salas (aunque muy poquitas) la cinta ganadora de la pasada versión del Festival Internacional de Cine de Cartagena: Tierra en la lengua. Dirigida por Rubén Mendoza (La Sociedad del Semáforo, La Cerca), la película es una aproximación muy íntima a la relación con su  abuelo y que enmarcada en unas bellas postales llaneras nos termina contando una historia muy cercana para todos los colombianos, pero que por la forma en que es narrada termina alejándose. Sin embargo, la gran virtud de la cinta es que cuenta con uno de los personajes mejor realizados del cine colombiano en la última década: Don Silvio.

De 89 minutos de duración, Tierra en la lengua nos cuenta la historia de Silvio Vega un típico patriarca colombiano de esos que han ido por la vida regando hijos, haciendo sufrir a la esposa legítima, implacable con sus hijos y nietos, y con una voluntad de acero y fuete. Silvio, interpretado por el actor natural Jairo Salcedo, siente que su final está cerca y por ello le pide a sus nietos Lucía (Alma Rodríguez) y Fernando (Gabriel Mejía)que lo acompañen al Llano para esparcir las cenizas de su esposa legítima y también para que lo maten, pues Silvio piensa que sólo alguien que tiene la misma sangre puede arrebatarle la vida. Desde luego, los nietos seducidos por la oportunidad de obtener tierras como pago a esta “aventura”, deciden ir y de una vez aprovechar para cobrar una especie de venganza familiar sobre Silvio.

TAN LEJOS, TAN CERCA

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Así como ese constante relampagueo que se oye durante la película de una tormenta que se acerca, pero que nunca llega, así se siente Tierra en la Lengua, pues mantiene jugando con algo tan familiar, pero que a la vez se siente tan remoto. Pues ese abuelo del que nos habla Mendoza por momentos logra generar cierta simpatía, pues todos reconocemos su humor, sus intenciones y su rigidez. Y es ese mismo hecho el que hace que no tengamos nada de empatía con él, es decir, nos simpatiza, pero nunca nos compadecemos de él pues bien sabemos como han actuan estos “tiranos” de nuestras vidas.

No me confundan, esta falta de empatía no es un error del director, por el contrario, es el gran logro de esta cinta, es la verdadera intención detrás de este retrato. Y eso hace que desde mi punto de vista este cuasi-monólogo sea una de las mejores construcciones de personaje que he visto en el cine colombiano.

Si Mendoza se dedicara a la fotografía o a la pintura, seguramente sería un maestro del retrato. Lo digo no sólo por lo que hace con Silvio, pues toda la cinta se sostiene sobre sus hombros, sino por como retrata ese Llano grandioso, hermoso e implacable, que es el que termina “antagonizando” realmente al patriarca para hacerle más difícil su otoño. Para mi el punto cumbre de esta relación es cuando hay un relato sobre los atentados en su contra, acompañado de unas bellísimas, aunque crudas, escenas de vaquería. ¡Así es como se construye un personaje en el cine, tomen nota!

Sin embargo, siento que la cinta padece de 2 problemas: Uno, un problema con el hilado de sus personajes, algunos terminan sobrando y en especial los que aparecen en los últimos 15 minutos terminan por restarle toda la importancia al protagonista y vanalizando el desenlace de la historia. Y el segundo problema, me parece que es de “ego”, pues se peca en lo individualista del director por contar su historia, su vivencia, su versión; talvez ignorando que esos “machotes” y las tragedias que traen consigo, abundan en las familias colombianas. Se echa por la borda la familiaridad del espectador hacia el tema, quitándole pertenencia y sorpresa a la audiencia. Es casi como si nos cuentan un chisme de alguien que ya sabíamos con anterioridad. No hay reacción.

En resúmen, esta es una de las mejores películas colombianas en mucho tiempo, pues se toma el trabajo de construir un héroe trágico de una manera muy especial: Generando simpatía pero no empatía. Adicionalmente, el largometraje genera una linda sensación el ver y descubrir ese Llano recio y hermoso en la pantalla grande. Eso sí, esta es una película de autor, y con ello quiero decir que es una cinta que nos presenta una visión muy propia del director y como tal no siento que sea digerible y bienvenida por todo el público.

 

Aciertos

 

  • Silvio, que bien construido está este personaje, es el motivo por el que se realizó esta cinta y lo justifica.

 

  • El tema del “Gran Patriarca”, todos sabemos de que nos están hablando, pues con estas historias hemos crecido por influencia directa o indirecta.

 

  • El Llano, que belleza esas escenas de vaquería.

 

  • Buena planimetría, sin montar la cámara en helicópteros o en grúas la habilidad del director para mostrar la inmensidad de el Llano es muy buena.

 

  • La evolución del cine colombiano, ya se ve aún más un trabajo con aspiraciones artísticas enraizadas en el contexto colombiano y sobretodo, sin caer en los lugares comunes.

 

Desaciertos

 

  • Es egoista, no le concede nada al espectador, no aprovecha la familiaridad de los que la vemos.
  • Los personajes de reparto, terminan por ser una decoración más, no evolucionan, se estancan.

 

No olviden seguirme en mi cuenta de Twitter: @donmaurorivera

 

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